Las flores del mal
Las flores del mal Es aquà la choza sagrada
donde esta muchacha muy engalanada,
tranquila y siempre dispuesta,
abanicándose los pechos con una mano,
y apoyando su codo en los cojines,
escucha el llanto de los estanques:
ésta es la alcoba de Dorotea.
—La brisa y el agua cantan a lo lejos
su canción entrecortada por sollozos
para acunar a esta niña mimada.
De arriba abajo, con sumo cuidado,
su delicada piel recibe un masaje
de aceite oloroso y benjuÃ.
—En un rincón desfallecen unas flores.
