Las flores del mal
Las flores del mal Sobre El Tasso en prisión de Eugène Delacroix
El poeta en el calabozo, desaliñado, enfermizo,
pisando convulso un rollo manuscrito,
contempla con una mirada inflamada de espanto
la escalera de vértigo por donde su alma se abisma.
Las risas aturdidoras que llenan la cárcel
le llevan la razón a lo absurdo y lo insólito,
la Duda lo rodea, y el Miedo ridículo,
repugnante y multiforme, gira alrededor de él.
Este genio encerrado en un antro malsano,
las muecas, los gritos, el enjambre de espectros
que se arremolina sedicioso tras su oreja,
este soñador desvelado por el horror de su morada,
¡ahí tienes tu emblema, Alma de oscuros sueños,
que lo Real ahoga entre sus cuatro muros!
1842
