Las flores del mal
Las flores del mal De profundis clamavi[14]
Imploro tu piedad, Tú, la única que amo,
desde el hondón oscuro donde ha caído mi corazón.
Esto es un universo lóbrego de horizonte plomizo,
donde flotan de noche el horror y la blasfemia.
Un sol que no calienta planea allá arriba seis meses,
y los otros seis meses la noche cubre la tierra;
éste es un país más desnudo que la tierra polar;
—¡Ni bichos, ni riachuelos, ni verdores, ni bosques!
Pues no hay horror que supere en el mundo
a la fría crueldad de este sol congelado
y a esta inmensa noche parecida al viejo Caos;
envidio yo la suerte de los animales más viles
que pueden sumergirse en un sueño torpón,
¡tan lenta se devana la madeja del tiempo!
