Las flores del mal
Las flores del mal La invitación al viaje
¡Mi chiquilla, mi hermana,
imagina la dulzura
de ir allá lejos a vivir juntos!
¡Amarnos sin trabas,
amar y morir
en la tierra que se parece a ti!
Los húmedos soles
de esos cielos velados
tienen para mi espíritu el encanto
tan misterioso
de tus traidores ojos
brillando a través de sus lágrimas.
Allí solo hay orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.
Muebles relucientes
pulidos por los años
embellecerían nuestra habitación;
las más raras flores
mezclando sus aromas
a los vagos olores del ámbar,
los enjoyados techos,
los espejos profundos,
el esplendor oriental,
todo allí hablaría
en secreto al alma
en su suave lengua natal.