Las flores del mal
Las flores del mal Charla
¡Eres un cielo hermoso de otoño, claro y rosado!
Pero en mà la tristeza crece como la mar
y deja, con el reflujo, en mi labio sombrÃo
el recuerdo punzante de su légamo amargo.
—Tu mano se desliza en balde por mi atónito pecho;
el lugar que explora está saqueado, amiga mÃa,
por la garra y el diente feroz de la mujer.
No busques más mi corazón; se lo han comido las fieras.
Mi corazón es un palacio ultrajado por la chusma;
¡en él se embriagan, matan, se agarran por los pelos!
—¡Un aroma flota en torno a tu busto desnudo!…
¡Oh Belleza, severo azote de las almas, tú lo quieres!
¡Con tus ojos de fuego, brillantes como dÃas de fiesta,
calcina estos jirones que han sobrado a las fieras!