Paraisos artificiales
Paraisos artificiales II. Confesiones preliminares
No, no fue para la búsqueda de una voluptuosidad culpable y perezosa para lo que comenzó a emplear el opio sino, sencillamente, para aplacar las torturas estomacales nacidas de la costumbre cruel del hambre. Esas angustias del hambre datan de su juventud y a la edad de veinticinco años es cuando el mal y el remedio aparecen por primera vez en su vida, tras un período bastante largo de felicidad, seguridad y bienestar. En qué circunstancias se produjeron esas angustias fatales, es lo que se va a ver.
