Paraisos artificiales

Paraisos artificiales

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
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Ella ha hablado del cansancio que sintió al día siguiente; ese cansancio es, en efecto, grande, pero no se manifiesta inmediatamente, y cuando os veis obligados a reconocerlo, no lo hacéis sin asombro. Pues, ante todo, cuando habéis comprobado que un nuevo día ha aparecido en el horizonte de vuestra vida, sentís un bienestar sorprendente, creéis gozar de una agilidad mental maravillosa. Pero apenas estáis en pie, un resto de la vieja embriaguez os sigue y os demora, como el grillete de vuestra reciente servidumbre. Vuestras débiles piernas os conducen con timidez y teméis a cada instante quebraros como un objeto frágil. Una gran languidez (hay gente que pretende que no carece de encanto) se apodera de vuestra mente y se difunde por vuestras facultades como la niebla en un paisaje. Y heos aquí, durante algunas horas, incapaces de acción, trabajo y energía. Es el castigo por la prodigalidad irreligiosa con que habéis derrochado el fluido nervioso. Habéis diseminado vuestra personalidad a los cuatro puntos cardinales. ¡Y ahora os será difícil reunirla y concentrarla!

IV. El hombre-Dios

IV. El hombre-Dios

Ya es hora de echar a un lado todos esos juegos de manos y esos grandes muñecos nacidos de la humareda de los cerebros infantiles. ¿No tenemos que hablar de cosas más importantes, de las modificaciones de los sentimientos humanos y, en una palabra, de la moral del hachís?


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