Poemas en prosa
Poemas en prosa ¿Qué harÃa yo? ¿Para qué preguntar al infortunado qué curiosidad, qué maravilla podrÃa enseñar en aquellas tinieblas malolientes, detrás de la cortina desgarrada? No me atrevÃa, a la verdad; y aunque la razón de mi timidez haya de moveros a risa, confesaré que temà humillarle. Acababa por fin de resolverme a dejar al paso algún dinero en una tabla de aquéllas, esperando que adivinara mi intento, cuando un gran reflujo de gente, causado no sé por qué perturbación, hubo de arrastrarme lejos de allÃ.
Y al marcharme, obsesionado por aquella visión, traté de analizar mi dolor súbito, y me dije: ¡Acabo de ver la imagen del literato viejo, superviviente de la generación de que fue entretenimiento brillante; del poeta viejo sin amigos, sin familia, sin hijos, degradado por la miseria y por la ingratitud pública, en la barraca donde no quiere entrar ya la gente olvidadiza!