Poemas en prosa
Poemas en prosa A ARSÈNE HOUSSAYE
Le mando, querido amigo, esta obrilla, de la que, sin ser injusto, nadie podrÃa decir que no tiene cola ni cabeza, ya que, por el contrario, todo en ella es, a un tiempo, cabeza y cola, alternativa y recÃprocamente. Considere, se lo ruego, cuán admirable es la comodidad que esta combinación nos ofrece a todos: a usted, a mà y al lector. Podemos cortar por donde queramos: yo, mi divagación; usted, el manuscrito, y el lector la lectura; puesto que no dejo colgada del hilo interminable de una intriga superflua la voluntad zahareña de éste. Quite una vértebra, y los dos pedazos de esta fantasÃa tortuosa se volverán a unir sin trabajo. PÃquela en muchos fragmentos, y ya verá como cada uno puede tener existencia por sÃ. Con la esperanza de que alguno de estos trozos alcance vida suficiente para agradarle y divertirle, me atrevo a dedicarle la serpiente entera.
Una breve confesión he de hacerle. Al hojear, lo menos por vigésima vez, el famoso Gaspar de la noche, de Aloysius Bertrand —libro que usted, yo y algunos amigos conocemos, ¿no tiene derecho a ser llamado famoso?—, se me ocurrió la idea de intentar algo semejante y aplicar a la descripción de la vida moderna, o más bien, de una vida moderna y más abstracta, el procedimiento que él aplicó a la pintura de la vida antigua, tan extrañamente pintoresca.
