Poemas en prosa
Poemas en prosa La invitación al viaje
Hay un paÃs soberbio, un paÃs de Jauja —dicen—, que sueño visitar con una antigua amiga. PaÃs singular, anegado en las brumas de nuestro Norte, y al que se pudiera llamar el Oriente de Occidente, la China de Europa: tanta carrera ha tomado en él la cálida y caprichosa fantasÃa; tanto la ilustró paciente y tenazmente con sus sabrosas y delicadas vegetaciones.
Un verdadero paÃs de Jauja, en el que todo es bello, rico, tranquilo, honrado; en que el lujo se refleja a placer en el orden; en que la vida es crasa y suave de respirar; de donde están excluidos el desorden, la turbulencia y lo improvisto; en que la felicidad se desposó con el silencio; en que hasta la cocina es poética, pingüe y excitante; en que todo se te parece, ángel mÃo.
¿Conoces la enfermedad febril que se adueña de nosotros en las frÃas miserias, la ignorada nostalgia de la tierra, la angustia de la curiosidad? Un paÃs hay que se te parece, en que todo es bello, rico, tranquilo y honrado, en que la fantasÃa edificó y decoró una China occidental, en que la vida es suave de respirar, en que la felicidad se desposó con el silencio. ¡Allà hay que irse a vivir, allà es donde hay que morir!
