Poemas en prosa
Poemas en prosa Gustoso creerÃa yo que al prÃncipe llegó a enfadarlo aquello de encontrar entre los rebeldes a su comediante favorito. El prÃncipe no era ni mejor ni peor que los demás; pero una sensibilidad excesiva le hacÃa en muchos casos más cruel y más déspota que todos sus semejantes. Apasionado por las bellas artes, y además entendido en ellas como pocos, mostrábase verdaderamente insaciable de placeres. Harto indiferente con relación a los hombres y a la moral, artista verdadero en persona, no conocÃa enemigo más peligroso que el aburrimiento, y los esfuerzos raros que hacÃa para huir de este tirano del mundo o vencerle le hubieran atraÃdo ciertamente, por parte de un historiador severo, el epÃteto de monstruo, si hubiera dejado que en sus dominios se escribiese algo que no tendiera únicamente al placer o al asombro, que es una de las más delicadas formas del placer. La gran desdicha de aquel prÃncipe fue no tener nunca un teatro suficientemente vasto para su genio. Hay Nerones jóvenes que se ahogan en lÃmites sobrado estrechos; los siglos por venir han de ignorar siempre su nombre y su buena voluntad. La Providencia, imprevisora, habÃa dado a aquél facultades mayores de sus estados.