Leyendas
Leyendas
-¡Allí está, allí está! -gritaba la condesa en su horrible pesadilla, señalando a sus servidores la zarza en que se había escondido el asqueroso reptil.
Cuando sus servidores llegaron presurosos al punto que la noble dama, inmóvil y presa de un profundo terror, le señalaba aun con el dedo, una blanca paloma se levantó de entre las breñas y se remontó al as nubes.
La serpiente había desaparecido. Teobaldo vino al mundo. Su madre murió al darlo a luz; su padre pereció algunos años después en una emboscada, peleando como bueno contra los enemigos de Dios.