Leyendas
Leyendas El agua: remonta mi corriente, desnúdate del temor como de una vestidura grosera y osa traspasar los umbrales de lo desconocido. Yo he adivinado que tu espíritu es de la esencia de los espíritus superiores. La envidia te habrá arrojado tal vez del cielo para revolcarte en el lodo de la miseria. Yo veo, sin embargo, en tu frente sombría un sello de altivez que te hace digna de nosotros, espíritus fuertes y libres … Ven, yo te voy a enseñar palabras mágicas de tal virtud, que al pronunciarlas se abrirán las rosas y te brindarán con los diamantes que están en su seno, como las perlas en las conchas que sacan del donde del mar los pescadores. Ven; te daré tesoros para que vivas feliz, y más tarde, cuando se quiebre la cárcel que lo aprisiona, tu espíritu se asimilara a los nuestros, que son espíritus hermanos, y todos confundidos, serenos la fuerza motora, el rayo vital de la creación, que circula como un fluido por sus arterias subterráneas.
El viento: el agua lame la tierra y vive en el cieno. Yo discurro por las regiones etéreas y vuelo en el espacio sin limites. Sigue los movimientos de tu corazón, deja que tu alma suba como la llama y las azules espirales del humo. !Desdichado el que, teniendo alas, desciende de las profundidades para buscar el oro, pudiendo remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento!.