Leyendas
Leyendas -¡No! ¡No! -exclamó el joven, incorporándose colérico en su sitial-. No quiero nada… ; es decir, sà quiero: quiero que me dejéis solo… Cantigas… , mujeres… , glorias… , felicidad… , mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué? Para encontrar un rayo de luna.
Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creĂa asĂ. A mĂ, por el contrario, se me figura que lo que habĂa hecho era recuperar el juicio.