Leyendas
Leyendas Imposible serÃa describir con palabras la brillante metamorfosis que en esta edad experimentó el arte que hemos visto en los siglos anteriores seguir tÃmidamente el sendero de la imitación, ensayando con pobreza y miedo alguna que otra idea original. Sus formas groseras y pesadas han adquirido una esbeltez y una gallardÃa admirables; sus arcos, compuestos de mil y mil lÃneas atrevidas y nuevas, se sostienen sobre columnas tan frágiles, que no se concibe que pudieran soportar los muros, si éstos a su vez no fuesen calados y ligeros como el rostrillo de encaje de una castellana; las geométricas combinaciones de sus lacerÃas se complican y enredan entre sà de un modo inconcebible, y cada capitel, cada faja, cada detalle, en fin, de estas magnÃficas creaciones, son a su vez una obra artÃstica maravillosa en las que otros detalles secundarios aparecen a los ojos del observador y lo asombran por su delicadeza, su novedad y su número.
La iglesia del Tránsito, antigua sinagoga, la ornamentación de Santa MarÃa la Blanca, los restos del alcázar del rey Don Pedro, la casa de Mesa y otros muchos edificios, ya religiosos, ya profanos, representan dignamente en la capital de Castilla la Nueva este perÃodo de esplendor y grandeza de la arquitectura arábiga, cuyos rasgos más caracterÃsticos son los que a continuación expresamos.