Rimas y leyendas
Rimas y leyendas Durante el año 1869 Gustavo y Valeriano residen en Toledo, aunque Gustavo hace frecuentes visitas a la capital. Narciso Campillo, que estaba instalado en Madrid desde el verano de ese año, es quien nos dice que Bécquer volvió a copiar sus rimas tras la pérdida del manuscrito de González Bravo. Al final del cuaderno Libro de los gorriones las copia con la indicación inicial: «Poesías que recuerdo del libro perdido». No sabemos con seguridad si las escribió por completo de memoria (lo que no parece muy probable) o si también se sirvió de algunas copias sueltas, como las encontradas para algunas de ellas. Es posible que utilizase los dos recursos, sobre todo porque los poemas no están escritos de un modo tan descuidado en el cuaderno como podría presumirse si hubiesen sido trasladados por entero de memoria, y porque la misma escritura denota, más que una redacción precipitada, una copia calculada y tranquila. Pudo memorizar algunos, trasladar otros, impresos ya (los menos), y servirse de copias parciales para el resto. En diciembre de 1869 Bécquer se traslada a Madrid.