Rimas y leyendas
Rimas y leyendas Y esto diciendo, Daniel empujó suavemente a su interlocutor hacia la calle, recogió sus trebejos muy despacio y comenzó a cerrar con dobles cerrojos y aldabas la puerta de la tiendecilla.
El ruido que produjo ésta al encajarse rechinando sobre sus premiosos goznes impidió al que se alejaba oír el rumor de las celosías del ajimez, que en aquel punto cayeron de golpe, como si la judía acabara de retirarse de su alféizar.
II
Era noche de Viernes Santo, y los habitantes de Toledo, después de haber asistido a las Tinieblas en su magnífica catedral, acababan de entregarse al sueño, o referían al amor de la lumbre consejas parecidas a la del «Cristo de la Luz» que, robado por unos judíos, dejó un rastro de sangre por el cual se descubrió el crimen, o la historia del «Santo Niño de la Guardia» y en quien los implacables enemigos de nuestra fe renovaron la cruel pasión de Jesús.