Rimas y leyendas
Rimas y leyendas —¿Cuántos han pasado esta noche? —preguntó Sara al barquero apenas se hubieron alejado de los molinos y como refiriéndose a algo de que ya habÃan tratado anteriormente.
—Ni los he podido contar —respondió el interpelado—; ¡un enjambre! Parece que esta noche será la última que se reúnen.
—¿Y sabes de qué tratan y con qué objeto abandonan la ciudad a estas horas?
—Lo ignoro…; pero ello es que aguardan a alguien que debe de llegar esta noche. Yo no sé para que le aguardarán, aunque presumo que para nada bueno.
Después de este breve diálogo, Sara se mantuvo algunos instantes sumida en un profundo silencio y como tratando de coordinar sus ideas. «No hay duda —pensaba entre s×; mi padre ha sorprendido nuestro amor y prepara alguna venganza horrible. Es preciso que yo sepa adónde van, qué hacen, qué intentan. Un momento de vacilación podrÃa perderle.»
Cuando Sara se puso un instante en pie, y como para alejar las horribles dudas que la preocupaban se pasó la mano por la frente, que la angustia habÃa cubierto de un sudor glacial, la barca tocaba a la orilla opuesta.