Toledo
Toledo No nos detendremos en consideraciones generales acerca de la inmensa importancia de las órdenes religiosas, ni enumeraremos tampoco los eminentes servicios de que en diversos siglos les han sido deudoras las ciencias y las artes. La índole de nuestras tareas, consagradas únicamente á la descripcion arqueológica de los edificios religiosos, y al estudio de su historia particular, nos impide este trabajo, al que con gusto consagrariamos algunas de sus páginas. Hay, por otra parte, obras especiales, en que son seguidas paso á paso las diversas fases de su nacimiento y desarrollo; y ya el espiritu público, desdeñando preocupaciones pasajeras y ódios exagerados, ha hecho justicia á esas corporaciones, que tan saludable influencia ejercieron en épocas remotas, en las costumbres y en la vida política y religiosa de los pueblos; esas corporaciones, que cuando en medio del trastorno de una sociedad desquiciada, y entre el estruendo y el polvo de las batallas amenazaba estinguirse para siempre la luz de la civilizacion, supieron conservar con cuidadoso esmero los preciosos restos del saber antiguo, y trasmitírnoslos á través de siglos de ignorancia y de barbarie. Esas corporaciones, que, por último, cuando pasada esta triste época, volvieron las artes á adquirir nuevo y mas brillante esplendor, fueron á veces sus únicos, siempre sus mas ardientes y decididos protectores. La existencia de las comunidades religiosas en la sociedad actual, y en medio al nuevo órden de ideas que ha traido el trascurso de los tiempos, y el influjo saludable ó pernicioso que estuvieran llamadas á ejercer, podrán ser para algunos objeto de dudas y debates; pero la benéfica influencia que han ejercido en las costumbres, y el poderoso apoyo que han prestado á las artes y á las ciencias, no puede ser negado por quien de buena fé y desnudo de preocupaciones estudie la historia de la humanidad.