Toledo
Toledo Una de las cosas que mas engrandecieron su nombre, fué la celebracion del Concilio II de Toledo que presidió en el año de 527; puesto que se le llamó Concilio de Montano, circunstancia sin ejemplar en los demás Sínodos y Prelados: Synodus habita in Civitale Toletana apud MONTANUN Episcopum, etc. Es de notar que el mismo nombre se repita dos veces diciendo los Padres en el último título, que el siguiente Concilio habia de celebrarse ante Montano (apud Montanum) y que éste los convocaría. Aun es mas notable el que 83 años despues los Obispos cartaginenses congregados para el Sínodo del año 610, sub Gundemaro, volviesen á citar el Concilio de Toledo, no con título de segundo, sino espresándole por las palabras apud Sanctum Montanum, dando á nuestro Obispo el dictado de Santo; pues si bien antiguamente esta palabra solia usarse á la manera que otros títulos honorificos, en este caso puede entenderse como particular recomendacion á consecuencia de haberse dado por todo un Concilio, y de recaer sobre sugeto tan elogiado por San Ildefonso, y con quien el Todopoderoso hizo el milagro patente que pasamos á narrar transcribiéndole fielmente del autor á quien seguimos.—«Para muestra de su virtud (dice el P. Florez[2]) permitió Dios que le acusasen de una infamia; pero como se hallaba inocente, volvió luego el cielo por su causa. Al tiempo de ir á decir misa solemne, tomó en sus sagradas vestiduras unas ascuas, y manteniéndolas hasta el fin del sacrificio, se halló que ni el fuego habia perdido su vigor, ni las vestiduras su lustre, pues se conservaban intactas. Asi canonizó el cielo la inocencia de este ilustrísimo Prelado, y quedó descubierta la maldad detestable de su acusador.»