Toledo
Toledo Tuvo un Diácono, llamado Lucidio, que, valiéndose de las amistades que tenia en el siglo, logró con violencia el honor del Presbiterado y usurpó á su Prelado algunas heredades; en pena de cuyos pecados le sobrevino una enfermedad estremadamente molesta.
Presidió el Concilio V de Toledo el año de 636, y asistió al VI en que firmó antes que Honorato, Metropolitano de Sevilla.
Murió muy cerca del mes de setiembre.
Fue Eujenio varon de gravedad en las costumbres y en el aspecto. Este es el Prelado que elogia el Códice vaticano publicado por Schelstrate, cuando al tratar del imperio de Heraclio dice que florecia San Isidoro con Eujenio de Toledo, Selva de Narvona y otros, poniendo las siguientes palabras: Isidorus Epziscopun Spalensis in Hispania clarus, doctor eximius, cum Eugenio Toletano, et Selva Narbonensi, et aliís; siendo glorioso para Eujenio el que le elogiasen como esclarecido varon, uniéndole en la frase con el eximio Doctor San Isidoro.
SAN EUJENIO III, desde el otoño de 646 hasta 13 de noviembre de 657.
Se crió en la Santa Iglesia de Toledo sirviendo en ella como buen ministro; pero deseando mayor retiro y vida mas estrecha, dejó la córte y fué á Zaragoza á dedicarse al culto de los Mártires, sirviendo á sus sepulcros; á ejercitarse en la vida monacal; y á cultivar los estudios de la Celestial Sabiduria.