Toledo
Toledo No era posible en aquellos azarosos tiempos, que un hombre tan eminente y consumado en virtudes y sabiduría, se sustrajese á la política; asi fué que despues de haber sido Consejero de Estado, Virey de Nápoles, Inquisidor general y Presidente de Aragon, cargo en aquel entonces de grandísima importancia, llegó á ser gobernador del reino durante la turbulenta minoria de Cárlos II. Se ve, pues, que la misma elevadísima posicion que habia obtenido en la carrera de las letras y en la eclesiástica, la consiguió igualmente en el órden civil y político.
Esto hubo de ser muy contra de su voluntad, porque pacifico por carácter, humilde por inclinacion, y piadoso por su religiosidad profunda, miraba con aversion las pompas mundanas, pero la fuerza de las circunstancias le arrastraron á pesar suyo.