Toledo
Toledo En cuanto á obras públicas, buen gusto y esplendidez en sus construcciones, dice el ilustrado autor del Toledo en la mano, no ha habido quien le esceda, ni aun iguale. En Toledo, aparte de las mejoras que introdujo en la catedral, asi en pinturas, como en esculturas y aun arquitectura, citadas todas con elogio, levantó los edificios de la Universidad, del Nuncio, el Convento Hospital de San Juan de Dios, el Cuartel de San Lázaro y la Fonda de Caridad: réedificó casi enteramente el Alcázar, en que colocó soberbias fábricas de sederias y la Academia de Nobles Artes: levantó de nuevo la mitad del Palacio Arzobispal, y lo habria reedificado completamente, si la órden de salir para Roma no le hubiese cogido en medio de la realizacion de su empresa.
Como si todas estas obras no bastasen á dar pábulo á su actividad, al propio tiempo hizo, puede decirse, de nuevo, los Palacios Arzobispales de Madrid y de Alcalá, y reedificó á sus espensas, en un gran número de pueblos de la diócesis, las iglesias parroquiales, de conventos, etc.