Toledo
Toledo Agradecida la Santísima Vírgen al celo de Ildefonso, se le apareció en el momento en que oraba y meditaba sobre las escelencias de la Madre de Dios de que acababa de escribir; y añade el Cerratense que la Vírgen, teniendo el libro en la mano, le dió las gracias por tal obra. Librum ipsum manu tenens ei apparuit, et pro tali opere gratias retulit.—A este secreto favor siguió otro sumamente público: hallábase en la iglesia celebrando la festividad de la vírgen y martir Santa Leocadia, el rey Recesvinto, el prelado toledano, el clero y todo el pueblo; y, á tiempo que Ildefonso oraba, levántose de su sepulcro la Santa y vino hacia donde el estaba postrado de rodillas; salió éste á su encuentro, y Leocadia, abrazándole dijo en alta voz: Por la vida de Ildefonso vive mi Señora. El pueblo, admirado de caso tan portentoso é inaudito, alzó su voz dando gracias y bendiciones á Dios; el clero entonaba ¡Alleluya! prorumpiendo en el cántico compuesto poco antes por el Santo para la solemnidad de la Madre de Dios, con las siguientes palabras: Speciosa facta es ¡alleluya! et odor tuus velut balsamum non mixtum; clamaba el favorecido prelado que le diesen algo con que cortar parte del velo de la aparecida, que tenia agarrado, para perpetuar la memoria de tan raro portento; el Rey que estaba á su lado le dió un cuchillito (cultrum modicum) con que Ildefonso cortó el velo que como reliquia se conservó, é igualmente el cuchillo en una caja de plata. Vuelta la Santa á su sepultura, prosiguió la fiesta.