Toledo
Toledo Imposible fuera trasmitir á nuestros lectores ideas minuciosas acerca de los detalles de todos estos cuadros; pues cada uno de ellos requeriria un regular volúmen; por tanto nos limitaremos á consignar que aun cuando fueron hechos en una época en que el gusto artístico se fijaba ya mas en la correccion del dibujo y de las formas, que en la espresion filosófica del sentimiento; los artistas que trabajaron en esta obra por tantos conceptos notable, sin menospreciar aquella, supieron retratar muy al vivo los sentimientos que en cada asunto, en cada figura predominaban. Asi es que el observador cristiano, á la vez que el entusiasmo artístico, esperimenta un santo arrobamiento al contemplar aquellas animadas representaciones de los principales misterios de nuestra Fé.
Y no es de estrañar que asi sea, cuando se ocuparon en esta obra, ademas de Felipe de Borgoña, á cuyo cincel, en el fundado concepto del Sr. Parro, son debidos los cuatro cuadros del cuerpo inferior, los célebres Maestre Copin de Holanda y Sebastian de Almonacid y otros varios, de los mejores de Europa en aquella época.
A cada lado del Retablo que describimos, hay cinco figuras de Patriarcas y Profetas, colocadas unas encima de otras. Y para evitar la fealdad que resultaria de los huecos que dejan los remates, hay pintado un gran cuadro que coje toda la bóveda, y representa el cielo de azul—claro con estrellas de oro.