Toledo
Toledo El Camarin es de doce piés de largo y de seis de ancho: tiene un zócalo de jaspe campo oscuro y manchas pajizas: el cornisamiento es de la misma piedra morada; y las pilastras que forman recuadros, son de mármol blanquísimo de Carrara. En el centro de la bóveda está el Sacratísimo Nombre de Dios, escrito en hebreo entre ráfagas de luz y rompimiento de gloria, adorado por ejércitos de ángeles que le rodean en diferentes posturas y graciosos escorzos, todo de mármoles que forman plumas, aletoncillos y arcos que partiendo de encima del Tabernáculo, van á terminar en las pilastras del fondo. Por entre estas pilastras hay una ventana que trasmite á la sagrada cámara por entre un grandioso sol de bronce, la luz que recibe de lo que se llama transparente, obra atrevida que con este solo objeto fué llevada á cabo. En el lado opuesto á esta ventana, sitio que cae debajo de la primorosa Custodia que, segun hemos visto hay en el Retablo, entre ángeles que llevan espigas y racimos de bronce dorado, y sobre una repisa producida por tres cabezas de serafines que por medio de adornos repartidos con profusion y riqueza vienen á unirse con dichos ángeles, formando en su conjunto gracioso un magnífico trono de gloria, se levanta el sagrado Tabernáculo, donde sobre un ara idéntica á la del altar mayor, y encima de una palia y corporales, está depositado Su Divina Majestad en un copon riquísimo de oro macizo, primorosamente cincelado y lleno de delicadísimos adornos de esmalte, de camafeos esquisitos y de muchas piedras preciosas de gran valor. Su forma es de copa imperial, alta como de media vara. El cortinage que sirve de adorno á la parte interior, es de seda recamada de finísimo oro.