Toledo
Toledo La Reja. Esta que es el primer objeto con que se tropieza al penetrar en aquel riquísimo museo de Bellas Artes, que infunde á la vez veneracion religiosa y entusiasmo artístico, esta verja, repetimos, es igual en su materia de hierro, laton y cobre, no menos que en su altura y en su dorado y plateado que tambien han desaparecido, á la que guarda la entrada del Presbiterio y dejamos descrita. Su estructura, empero, es mas sencilla, y menos abundante en ornamentacion cuyo mérito no es con todo menor. Asienta sobre el segundo de los dos escalones que levantan el pavimento del Coro sobre el restante del templo. Fórmase de un solo cuerpo, dividido en su altura por siete recias columnas primorosamente labradas con delicados y elegantes relieves, presentando por consiguiente seis repartimientos, con diez balaustres cada uno de los del medio, y trece los dos estremos, sumando un total de 66. Las columnas tienen sus basas cuadradas, representando figuras de Santos en bajo relieve en sus cuatro caras. Por encima de las basas corre un pequeño friso en que hincan los balaustres, llenando el espacio de abajo otros balaustres con algunas labores sencillas. En la parte alta corre por toda su anchura otro friso riquísimo de adornos primorosos, alternando una especie de medallones calados que contienen bustos de Santos en bajo relieve, con balaustritos labrados. El remate consiste en las armas del Cardenal Siliceo, levantadas en el centro, rodeadas de otros escudos de armas, candelabros, flameros y otros adornos de capricho, que graciosamente enlazados entre si, dan á esta cancela un aspecto vistosísimo. En unos targetones que cuelgan de los candelabros y flameros se leen varias inscripciones en que se consigna que fué hecha la verja siendo Sumo Pontífice Paulo III, y Rey el Emperador Cárlos V, y Arzobispo Primado Don Juan Martinez Siliceo.