Toledo
Toledo Despues de un banco colocado al través detrás de ese atril, banco sin respaldo, que cubierto en invierno con un tapete y en verano con taliletes pintados con ramos y dibujos dorados, que conservan el nombre árabe de guadamaciles, sirve para asiento de los caperos, sean Dignidades, Canónigos ó Racioneros, que en union con los sochantres dirigen el coro, y ejercen en él otras funciones; despues, repetimos, de ese banco hay á derecha é izquierda dos atriles mas, paralelos á las sillas bajas, destinados para los voluminosos libros corales. Son magníficas obras de hierro bruñido y bronce dorado al fino. Se componen de un zócalo, hincado en el suelo, del cual arrancan tres columnas estriadas del órden dórico, como toda la obra, de mas de tres piés de altura con el diámetro proporcionado, sobre las que descansa el arquitrave, friso y cornisa que forman el atril propiamente dicho. Cada uno de estos, aparte de la ornamentacion correspondiente á su órden, tiene tres medallones con muy bien labrados bajos relieves; representan los dos centrales el escudo de armas de la Catedral Primada, siendo diversos en cada atril los cuatro restantes, que grafian con primer pasajes de la Santa Biblia. Tienen su remate, que consiste en tres niños de bronce dorado, de buen dibujo y graciosas actitudes, enlazados con otros adornos de mucho gusto. El autor de estos preciosos atriles fué Nicolás Vergara, ayudado por su hijo del mismo nombre, apellidado el mozo, ambos célebres arquitectos y escultores. La ejecucion en la parte de hierro se encomendó al cerrajero Juan Gorbella. Fueron concluidos en 1570.