Toledo
Toledo Capilla de San Ildefonso. Ocupa esta Capilla, una de las mas notables y grandiosas, los tres intercolumnios de Oriente, centro del ábside ó cabecera del templo, cerrados con una reja que en el del medio es practicable. Encima de este se ve pintado un guerrero que es Don Estéban de Illan, á quien se concedió esta distincion honrosa por haber defendido con teson los fueros municipales de Toledo contra una pretension de Don Alfonso VIII, segun unos, y por haber proclamado la mayor edad de este Monarca, segun otros. El recinto es octagonal, del género gótico, con todas las aristas, capiteles y filetes dorados, teniendo los aristones que convergen hácia la clave, una série de dientes agudos como los de una sierra. Cada lado tiene en lo alto una ventana, cuatro de ellas, las de Mediodia y Poniente, tapiadas por fuera, y las otras cuatro con hermosas vidrieras de colores en que campean las armas del Cardenal Siliceo y otras. Enfrente de la puerta se levanta el altar que es de escultura greco—romana pura, obra de fines del siglo pasado, que reemplazó al ambiguo gótico, tal vez menos vistoso y elegante que este, pero de gusto menos profano, y sobre todo mas adecuado al general de la Capilla. Sobre la mesa del altar de preciosos jaspes con ornamentaciones de bronce dorado, como todo el Conjunto, se levanta el riquísimo retablo de un solo cuerpo, de órden corintio, compuesto de dos magníficas columnas de mármol de Garcíatum, con estrias de bronce dorado, como sus basas y capiteles. Sobre estos corre un cornisamento decorado con toda la riqueza que el órden corintio admite, el cual recibe un fronton en que asientan dos Angeles adorando la cifra del nombre de Maria que está en el centro de una aureola radiante. Ocupa el intercolumnio un bellísimo medallon de purísimo mármol de Carrera, de unas tres varas de alto y dos de ancho, en que se figura la Descension de la Vírgen, á poner la casulla á San Ildefonso que está arrodillado á sus divinos piés, obra bien ideada y egecutada con mucho esmero y acierto, en 1783, por el Director de la Real Academia de San Fernando Don Manuel Francisco Alvarez. Sobre las dos puertas colaterales á este retablo, y de su mismo género y materia, se ven dos frontones, en cuyo fondo hay de bajo relieve, de una parte San Leandro, y de la otra San Isidoro, Arzobispos de Sevilla. La puerta de la Epístola es de la pequeña sacristía que tiene para su servicio particular esta capilla, y la otra de una sala en que celebraban sus cabildos los Racioneros, cuando los habia. En la ochava inmediata del lado del Evangelio hay otro altar con un sencillísimo retablo de madera dorada, dedicado á San Nicolás de Tolentino, cuya estátua de cuerpo entero ocupa el nicho formado por cuatro columnas. Las otras cinco ochavas contienen otras tantas sepulturas, en que están enterrados el Enviado apostólico de Gregorio XIII, Alejandro Frumento, que murió á su paso por Toledo, de vuelta de Portugal: el Arzobispo D. Juan Martinez de Contreras: D. Alejandro Carrillo de Albornoz, Obispo de Avila y sobrino del Cardenal D. Gil de su mismo apellido: D. Iñigo Lopez Carrillo de Mendoza, Virey de Cerdeña, sobrino tambien de dicho Cardenal, y el Cardenal Arzobispo de Toledo D. Gaspar de Borja y Velasco, que no tiene inscripcion ninguna. Todos son góticos y de muy parecida estructura, á escepcion del de D. Alfonso Carrillo de Albornoz, que es mas suntuoso y rico, y pertenece ademas al género plateresco, que á tan alto grado de perfeccion se elevó á principios del siglo XVI, época en que se construyó este enterramiento, digno de ser admirado. Otra sepultura magnífica se levanta en el centro de la Capilla, y es la del Cardenal D. Gil Carrillo de Albornoz, obra cuajada de preciosos relieves, y de una ejecucion minuciosa y escelente. Al lado del altar de San Nicolás hay un pequeño retablo de madera pintada, imitando mármoles, en cuyo centro se ostenta el cuadro que llaman del Cristo de la Cruz al revés, porque los brazos de la Cruz caen en esta pintura á la espalda del Divino Jesus, obra antigua, pues vino de Asis con el cuerpo del Cardenal citado, pero estropeada por algun pintor moderno. En tres de las ochavas se conservan unos frontones triangulares, llenos de adornos y figuras de bajo y alto relieve, trabajo antiguo, en que faltan la correccion y el dibujo, pero sobra por lo exagerada la espresion. Antes se enterraban en esta Capilla los Canónigos, que desde 1834 se entierran en el átrio de la Basílica de Santa Leocadia.