Toledo
Toledo Esta Capilla tal cual la vemos hoy, y la hizo construir el gran Maestre de Santiago, que compró al efecto la antigua de San Nicolás y otros terrenos adyacentes, presenta por el esterior el aspecto de una fortaleza de piedra berroqueña, con sus salientes torreones y plataformas almenados. El espacioso recinto interior es octágono, su estructura gótica pura, y su materia la piedra blanca misma que se empleó en todo el templo. Tiene ocho magníficas claraboyas caladas y una gran ventana cubiertas de vidrios de vivos colores. Su bóveda está cruzada por un sin número de aristas procedentes de los ocho pilares que forman el octágono, y en ellas se ven varios angelotes con escudos de las armas de Luna. De los ocho lados ocupan tres los altares, uno la entrada y cuatro las sepulturas. Pilares é intercolumnios están sembrados de adornos preciosos muy bien egecutados, y en cada lado hay una especie de frontispicios piramidales llenos de ornamentacion de buen gusto gótico, que descuellan sobre las sepulturas ó asoman por detrás de los retablos. Al costado de cada pilar hay una estátua de tamaño casi natural, asentadas las ocho que representan Santos, sobre repisas formadas por enconvardos bustos. Estas esculturas son de Don Mariano Salvatierra de fines del siglo pasado. La entrada es de tres arcos calados, formados por cuatro de los grandes pilares periferiales de la fábrica del templo, y está guardada por tres verjas de hierro sencillas. El altar de Santiago ocupa la ochava de enfrente: su mesa es de mármol, moderna: el Retablo gótico, de madera dorada, tiene quince recuadros formados por pilares y por una especie de guardapolvos calados que corren de uno á otro lado, y ocupados el del medio por la imágen de Santiago, de tamaño natural, y los catorce restantes por otras tantas tablas pintadas tal vez sin toda la correccion de dibujo y elegancia que la escuela moderna exige, pero con tan buen colorido y tal espresion, que admiran. En una de estas tablas se ve á Don Alvaro de Luna postrado á los piés de San Francisco, y en otra á su esposa Doña Juana Pimentel á los de San Antonio, y se cree que los dos son verdaderos retratos. Un bajo relieve colosal que hay encima del retablo representa á Santiago montado á caballo atropellando y matando moros.