Toledo
Toledo Asistiendo á las lecciones del Abad, comenzó á tratar con Alvaro Paulo, con quien intimó tanto la amistad, que jamás se separaron. Ejercitábanse mutuamente en discusiones sobre la Sagrada Escritura, siguiendo la variedad de opiniones y dictámenes propios con la blandura que da el deseo de hallar la verdad, aumentando tanto el ardor de su edad juvenil que, no contentos con la comunicacion familiar por medio de papeles en prosa y versos ritmicos, llegaron á escribir libros sobre cuestiones superiores á sus fuerzas. Reconociéronlo asi ellos mismos en sus años de madurez, y resolvieron romperlos, quedándose con el fruto de la fervorosa aplicacion, pero reprimiendo el esceso del entusiasmo de la juventud.
Creciendo con los años y estudios la ciencia y la virtud de San Eulogio, llegó á ser ordenado de Diacono, y luego despues de Presbítero, estando desde entonces colocado entre los Maestros por el carácter del Orden y por la pureza de costumbres. Siendo cada dia mas notable en el lo humilde, lo bondadoso y lo caritativo, en unas partes enseñaba, en otras aprendia, y en todas edilicaba.
Quiso ir á Roma; pero Alvaro y otros, temiendo perder el beneficio y consuelo de su trato, le hicieron desistir de tal proyecto.