Toledo
Toledo Con este fin la magestad del Rey de Castilla trasladándose al lugar convenido por los mediadores en el negocio para teatro de los conciertos y en una llanura comprendida entre Cabezon y Cigales, habló por espacio de mas de dos horas, á campo raso y descubierto con Don Juan de Pacheco, gefe de los rebeldes. Este ya de vuelta con los suyos desempeñó en aquella farsa de avenencia el papel de un soberano, únicas personas á quienes los reyes dan habla en forma semejante.
De esta entrevista resultó que se concertaron é hicieron estas capitulaciones.
El Infante Don Alonso deberia ser reconocido y jurado heredero y sucesor á la corona de Castilla, á condicion de casarse con la Princesa Doña Juana.
Don Beltran renunciaria el maestrazgo de Santiago, como habido en menoscabo de la persona y derechos de su primer y lejítimo posesor, el ya citado infante Don Alonso.
Por último, y para arreglar toda clase de diferencias, deberian nombrarse cuatro jueces, dos por cada una de las partes, los que teniendo por quinto á Fray Alonso de Oropesa determinarian entre si, ejecutándose aquello que los mas sintieran y acordaran.