Toledo
Toledo Recibió de ello mucho enojo, por lo que á las cartas que le dirigieron D. Fernando y doña Isabel, leido que las hubo en una junta de nobles, solo respondió, que mas tarde veria lo que en este asunto determinaba. Llegado que fué el rey á Segovia, para donde inmediatamente se partió, volvieron á llegarle embajadores de parte de su hermana. El resultado de esta mision no fué mas satisfactorio que el de la primera. Por este tiempo el Cardenal Albigense que en compañia de algunos magnates de su nacion vino á Castilla, pidió á la Princesa doña Juana para esposa del Duque de Berri, hermano del Rey de Francia. Avinóse á ello D. Enrique, hizose venir de Portugal a la Princesa y á su madre. Señalóse un punto para la celebracion de los desposorios. Fué este el monasterio de cartujos llamado del Paular que se halla aun en el valle de Lozoya. Cuando todo estuvo dispuesto, acudieron allí el Rey, la Reina y su hija con un lucido cortejo de Grandes y Prelados. Tornóse á revocar el homenaje hecho á doña Isabel. Juró el Rey, al par que su esposa, ser doña Juana hija legitima de entrambos. Desposóse esta última por procurador con el Duque de Berri y los magnates le prestaron pleito homenaje siendo nuevamente jurada Princesa heredera y sucesora en el tróno á D. Enrique.
La muerte del Duque de Berri, que acaeció andado á algun tiempo, desbarató la tempestad que por esta parte se preparaba contra Castilla.