Toledo
Toledo El dia de los Reyes, la Infanta doña Isabel, revestida de sus mejores galas, y seguida de D. Enrique y su esposo D. Fernando, á quienes precedia un lucido acompañamiento de nobles, salieron á pasear por las calles de la ciudad entre las aclamaciones de júbilo de la muchedumbre. Concluido que fué el paseo, comieron reunidos y á una mesa en las casas obispales, en la que Andrés de Cabrera, uno de los mediadores en esta reconciliacion, les habia preparado un suntuoso banquete. En mitad de la comida, el Rey se sintió acometido repentinamente de un agudo dolor en el costado, por lo que desbaratándose la fiesta se tomó ocasion entre el vulgo y los señores descontentos, para atribuir aquella indisposicion á un veneno ó yerbas que decian haber suministrado al Rey los que deseaban sucederle. Con este motivo, la calumnia, pues por tal la tienen los historiadores mas respetables, corrió aunque sorda de unos en otros, siendo parte á despertar nuevas sospechas y rencores en el débil animo de D. Enrique.
Hiciéronse por la vida del Rey muchas procesiones y rogativas, con las cuales y la ciencia de sus médicos logró aliviarse algun tanto. No obstante su mejoria, D. Enrique no volvió á recobrar completamente la salud despues del suceso que dejamos referido, de modo que agravándose sus dolencias, un año despues y cuando cumplia los cuarenta y cinco de su edad, murió en Madrid el domingo 11 de diciembre del año de 1474.