Toledo
Toledo Marchó por aquel tiempo de Córdoba á Navarra, un caballero llamado Galindo Iñiguez, con el cual, por ser de toda su satisfaccion, envió Eulogio al Obispo de Pamplona, en cumplimiento de su promesa, el hueso de un brazo de San Zoil, y además otro, no pedido, del mártir San Acisclo, como muestra de gratitud por el buen hospedaje que Wiliesindo le habia dado. Acompañó el envio con una carta, recordando al prelado Pampilonense la palabra, que le tenia empeñada, de edificar una capilla ó iglesia para colocar en ella las santas Reliquias; dándole gracias por los favores que le habia hecho, y manifestándole la afliccion en que gemia la cristiandad de Córdoba en 15 de noviembre en que firmaba.