Toledo
Toledo D. Fernando y doña Isabel, apenas tuvieron noticia de esta provocacion, apercibiéronse á la guerra, y ayudados de los tesoros reales que á este En les entregó Andrés de Cabrera, despues de acuñar gran cantidad de monedas de oro y plata con que atender á los gastos imprescindibles, partiéronse para Medina del Campo. El Duque de Alba los hizo entrega de la fortaleza de esta villa, la que ocuparon y fortalecieron, pasando despues á Valladolid donde se reunia á la sazon su hueste. En esta ciudad se dividieron los esposos, repantiéndose entre sí el cuidado de la guerra. D. Fernando permaneció en Castilla la Vieja, cuya gente le era mas alicionada, y doña Isabel marchó á Toledo de donde hizo salir al Conde de Cifuentes y á Juan de Rivera, parientes y parciales del Arzobispo de aquella iglesia primada. Este prelado, siguiendo su irregular conducta, aconsejado de su soberbia y creyendo que los nuevos Reyes no habian premiado sus servicios con la esplendidez que debian, se separó de la córter y entró en concierto con los parciales de doña Juana. El marqués de Villena, digno hijo del Maestre, Marqués del mismo título, que durante el reinado de don Enrique á fines del cual murió, tanto se habia distinguido por sus continuas maquinaciones, tambien se hallaba de acuerdo con los portugueses. No por esto dejaba, siguiendo la costumbre de estos conspiradores de oficio, de entretener relaciones con D. Fernando, con el que estipulaba como una mercancia el precio de su fidelidad.