Toledo
Toledo Sí; vosotros debeis tener un origen noble. Entre el tumulto de una pelea terrible, cuando el sol que se esconde lanza sus últimos rayos sobre la nube de polvo que se levanta de la llanura, abrillantando con chispas de roja luz las espadas y los cascos, que llamean en su seno como los relámpagos de una tempestad; cuando el choque de las armas y el bufido de los corceles se confunden con la ronca vocería de las haces y el lamento de los moribundos, en ese instante solemne en que las sombras bajan á grandes pasos de las montañas para envolver los valles en sus oscuros pliegues, y el éxito de la lucha vacila aun debiendo decidir de la victoria un esfuerzo último y desesperado, en ese instante debisteis nacer vosotros, hijos de la fé de un guerrero y de la oracion de una Santa.
¿Pero qué imaginacion concibió vuestra majestuosa mole, y levantándola sobre tan robustos cimientos escribió en sus sillares la epopeya de su siglo? Se ignora; mas yo te veo ardiente enamorado del arte; te veo á la luz de la triste lámpara, compañera de tus vigilias, trazar sobre el pergamino una y otra figura geométrica. En vano para realizar lo que concibe tu mente, acudes á las reglas de los maestros; en vano, porque la inspiracion no ha extendido aun sus alas sobre tu cabeza; por eso apartando lejos de ti el compás y la escuadra, te arrojas sobre tu lecho, presa de la desesperacion y el insomnio.