Toledo
Toledo Sacáronle prontamente para llevarle al sitio del suplicio; y en el camino un eunuco del Rey, le dió una bofetada. Eulogio, teniendo muy presente el Evangelio, presentóle la otra megilla diciéndole, que no la dejase desigual; y descargando segundo golpe el eunuco, aun tuvo paciencia el Bienaventurado para ofrecerle otra vez la primera; y si no recibió el tercer bofeton, fué por la prisa con que los soldados le condujeron á la muerte.
Llegado al paraje en que iba á verificarse su glorioso triunfo, arrodillóse, estendió los brazos hacia el cielo, hizo la señal de la cruz, oró, inclinó el cuello, cortósele la matadora espada, y subió su espiritu al Empíreo, á recibir las coronas de vírgen, doctor y martir. Pasó de esta vida á la eterna, á la hora de nona en el dia quinto de los Idus de mano, de la era DCCCXCVII. es decir, el sábado 11 del citado mes, en el año de 859.