Toledo
Toledo En la introduccion qué precede á esta monografía sentamos ya como un hecho indudable que este período abrazó cerca de dos siglos, esto es, desde el octavo en que tuvo lugar la invasion sarracena, al décimo en que ya comenzó á ser original la arquitectura entre los dominadores de nuestra Península.
Conquistada Toledo á los infieles, el suceso de que dejamos hecha mencion al comenzar este artículo, y en memoria del cual dejó don Alfonso su escudo pendiente de los muros del Santuario, dió á este mayor importancia de la que ya por su antigüedad respetable merecia de los conquistadores.
Teniendo esto en cuenta, como igualmente el ruinoso estado en que se encontraba su fábrica, una de las primeras diligencias del Arzobispo D. Bernardo al ocupar la Sede, fué el repararlo y hacerle las adiciones indispensables para su nuevo destino.
Gran parte de los escritores que se han ocupado de este asunto, creen que entonces se levantó de un todo el edificio objeto del presente estudio.
Nosotros, por el contrario, creemos que solo se reparó y modificó su forma, añadiéndole la capilla ó cabecera y acaso los dos cuerpos que sustentan las cúpulas, pero conservando siempre la disposicion de la planta y los robustos arcos de herradura sobre que estriba toda la máquina arquitectónica del monumento.