Toledo
Toledo De esta suerte continuó hasta el año de 1550, en que el Cardenal Silicéo, de cuyo Arzobispado tantos y tan notables vestigios se encuentran en Toledo, hizo que fuese reparado, construyendo además tres capillas á la cabecera de las naves principales. Y cuando conociendo que una, y quizá la mas poderosa de las causas que impulsan á la prostitucion á muchas desgraciadas, es, no solo la viciada educacion que han recibido, sino también la certeza de que el sello de infamia que su mala vida imprime en su rostro, las separa para siempre de la sociedad, trató de erigir un lugar de refugio, donde, lejos del mundo pudieran borrar con el arrepentimiento los dias pasados en el desenfreno, la Iglesia de SANTA MARIA, á la cual agregó algunas de las casas inmediatas, fué el lugar designado para el objeto, fundando en ella el beaterio con el título de Refugio de la penitencia, con la condicion expresa y terminante de que solo fuesen admitidas en él las meretrices, y agregándosele posteriormente el que existia en la Iglesia de Santiago del arrabal, bajo la advocacion de Jesus y Maria. Medio siglo duró el beaterio, cumpliéndose religiosamente la voluntad del fundador, acerca de la clase de mujeres que en él fuesen albergadas; pero pasado este tiempo, solicitaron las monjas del Sumo Pontífice la relajacion de esta regla, solicitud que fué denegada, por estar espedidas las bulas con esa condicion, á peticion expresa del fundador, y con esto dejaron de entrar novicias y el beaterío se extinguió completamente hacia el año de 1600.