Brecht_ Ensayos y conversaciones
Brecht_ Ensayos y conversaciones «Los clásicos», ha dicho un viejo filósofo chino, «vivieron en los tiempos más oscuros y sangrientos y eran las personas más amables y alegres que nunca se vio». El Láotsé de esta leyenda parece esparcir esa alegría donde quiera que va. Alegre es su buey, puesto que el peso del viejo no le impide alegrarse de la hierba fresca. Alegre es el niño, que no se abstiene de explicar la pobreza de Laotsé Con esta escueta observación: «Fue maestro». Alegre se siente el aduanero ante su barrera y este buen humor le inspira la pregunta feliz acerca del resultado de las investigaciones de Laotsé. Y por fin, cómo no habría de ser alegre el propio sabio y para qué serviría su sabiduría, si él, que en la primera vuelta del camino ya ha olvidado el valle que lo alegrara, no fuera capaz de olvidar, apenas la siente, su inquietud ante el futuro.
En los Sermones domésticos escribió Brecht una balada sobre las amabilidades del mundo. Son tres en total: la madre pone los pañales; el padre tiende la mano; la gente echa tierra en la sepultura. Y eso basta. Porque al final del poema se dice:
«Casi todos han amado el mundo
Cuando se les dio dos puñados de tierra».