Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca Es comprensible que, entre las numerosas circunstancias que pueden llegar a hacer de un libro algo curioso y único a los ojos de un coleccionista, pueda encontrarse ocasionalmente su precio de compra; ya justifique por su importancia un gran esfuerzo del feliz propietario, o ya represente por su modestia un triunfo de sus cualidades detectivescas, en ambos ca sos se intensificará la alegrÃa de su adquisición. En principio —por no hablar aquà más que del segundo caso— no existe, ningún libro, por valioso que sea, que no pueda obtenerse a un precio barato o incluso como una ganga. Pero, en la práctica, las cosas se presentan de manera diferente. Dado que, entre nosotros, al menos en Alemania, la mano privada se debilita cada vez más y la cantidad de libros que entra en el circuito del gran comercio oficial de la venta de libros antiguos aumenta sin cesar, vemos, por un lado, cómo los precios ceden algo de terreno como consecuencia de una oferta sobreabundante, mientras que, por otro, se hacen cada vez más raros los libros que escapan al trato competente de los libre ros y que se pueden conseguir a bajo precio de las manos de un vendedor inocente. Ahora bien, como aquà debe tratarse del libro barato, en lugar de amontonar, por pura diversión, anécdotas sobre casos excepcionales relacionados con la suerte legendaria del que busca en los quais de ParÃs o incluso en esos vehÃculos que en BerlÃn se utilizan para la venta de libros —ésa serÃa más bien la experiencia de un Münchhausen bibliófilo—, nos parece más útil llamar la atención del amigo de los libros sobre algunas posibilidades que, con la mejor voluntad del mundo, no pueden salirle muy caras, y sobre dominios en los que todavÃa no se ha establecido una polÃtica de precios.
