Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca Con frecuencia hay una cierta y discreta confusión en el origen del éxito. Cuando comencé, hace diez años, a clasificar mis libros, cada vez más concienzudamente, me encontré enseguida con volúmenes de los que no querÃa deshacerme pero que tampoco estaba dispuesto, sin embargo, a seguir dejándolos en el lugar en que se encontraban.
Ciertamente, los poemas de Hermann von Gilm forman parte de las curiosidades de la literatura alemana, pero se comprenderá que no quisiera colocar ese tipo de cosas, en la época en que se me reveló Hölderlin, en la sección «PoesÃa lÃrica alemana». Por lo que se refiere, en cambio, al primer escrito de Emil Szityya, Ecce-Homo-Ulk («Chanza del Ecce-Homo»), me disgustarÃa tanto verme privado de él como de muchos otros comienzos revela dores de escritores más conocidos. Y asà los he ido expulsando de sección en sección, hasta que finalmente han encontrado refugio no lejos de los poemas de Gilm. En cuanto al libro de Blüher, Aristie des Jesus von Nazareth («AristÃa de Jesús de Nazaret»), no querÃa incorporarlo a mi biblioteca de filosofÃa de la religión, pero por su contribución a la patologÃa de los resentimientos antisemitas me parecÃa demasiado valioso para descartarlo.
