Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca De este modo llegaron a encontrarse, al cabo de los años, como hermanos muy dispares. Una «biblioteca patológica» se configuró por sí misma, mucho antes de que me viniera la idea de organizar una colección de escritos de enfermos menta les» e incluso mucho antes de que conociera la existencia de libros debidos a enfermos mentales.
Y he aquí que en 1918, en una pequeña librería antigua de Berna, me cayó entre las manos el libro de Schreber, las famosas Memorias de un neurópata, publicadas por la editorial Oswald Mutze, de Leipzig. ¿Había oído hablar ya de él en esa época? ¿O sería solamente unas semanas más tarde, cuando tuve conocimiento del tratado que Freud publicó sobre ese libro, en el tercer volumen de sus Kleine Schriften über die Neurose (Escritos breves sobre la neurosis), Leipzig, 1913? Poco importa. El caso es que quedé de inmediato completamente fascinado.