Desembalo mi biblioteca
Desembalo mi biblioteca La existencia de tales obras tiene algo de asombroso. En la medida en que estamos acostumbrados a considerar el dominio de la escritura como algo, a pesar de todo, superior, mejor conservado, la aparición de la locura, insinuándose en ese mundo con un aspecto más ligero que en cualquier otra parte, será tanto más terrible. ¿Cómo ha llegado ahÃ? ¿Cómo evitó el control del pasaporte a la entrada de esta Tebas de cien puertas que es la ciudad de los libros? Tratándose de tales obras, la historia de su impresión tiene que haber sido con frecuencia tan extraña como su contenido. Actualmente, podrÃamos pensar, la situación ha cambiado. El interés dirigido a las manifestaciones de la locura es tan general como lo ha sido siempre, pero se ha hecho por añadidura más fecundo y más legÃtimo. Los escritos de dementes, se deberÃa suponer, obtendrÃan hoy sin dificultad un pasaporte en toda regla. Y, sin embargo, tengo conocimiento desde hace meses de un manuscrito para el que parece tan difÃcil como siempre encontrar una editorial que lo publique, aunque tenga tanto valor, al menos, como el libro de Schreber en cuanto a contenido humano y literario y lo supere con mucho en claridad. Si esta breve mención pudiera suscitar un interés a su respecto, si estos breves extractos pudieran llevar al lector a conceder una mayor atención a los apuntes y a los folletos de locos, se habrÃa alcanzado el doble objetivo de estas lÃneas.