Desembalo mi biblioteca

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La gran floración del libro infantil en el curso de la primera mitad del siglo XIX no emanaba tanto de una inteligencia pedagógica concreta (y superior a la actual en muchos puntos), del momento de la vida burguesa de la época. En una palabra: del Biedermeier. Aun en las ciudades más pequeñas se habían establecido editores cuyos productos más corrientes eran tan graciosos como los modestos muebles utilitarios de entonces, en cuyos cajones durmieron dichas obras hace un centenar de años. Por esa razón, no hay solamente libros infantiles de Berlín, de Leipzig, de Nuremberg o de Viena; por el contrario, en la mente del coleccionista, nombres como Meissen, Grimma, Gotha, Pirna, Plauen, Magdeburg, Neuhaldensleben ofrecen mayores promesas como sedes de edición. En casi todos esos lugares trabajaron ilustradores, con la particularidad de que con mucha frecuencia han permanecido anónimos. Pero de vez en cuando se descubre a uno de ellos y éste encuentra su biógrafo. Es lo que le sucedió ajohann Peter Lyser, pintor, músico y periodista. El fabulario de A. L. Grimm (Grimma, 1827) ilustrado por Lyser, el «Libro de cuentos para niñas y niños de las clases cultivadas» (Leipzig, 1834), texto e imágenes de Lyser, y el «Libro de los cuen­ tos de Lina». (Grima, sin fecha), texto de A. L. Grimm, imágenes de Lyser, contienen sus trabajos más hermosos para niños. El colorido de esas litografías pali­dece, comparado con el colorido ardiente del Biedermeier, y armoniza tanto mejor con los flacos compañeros, a menudo demacrados, con el paisaje de sombras, con el ambiente del cuento, que no está exento de cierto toque irónico-satánico. El arte del oficio en esos libros estaba totalmente ligado a la cotidianidad pequeño burguesa; lejos de ser meramente consumidos, se utilizaban como se hace con las recetas de cocina o los proverbios. Representan la variante popular, incluso infantil, de lo que el romanticismo ha imaginado como más elevado. Por eso Jean Paul es su santo patrón. El mundo mágico de sus historias, que se sitúan en la Alemania central, cristalizó en esas pequeñas imágenes.


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