Diario de Moscu

Diario de Moscu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

26 de enero

Varios días de maravilloso clima cálido. Moscú otra vez se siente más cerca de mí. Siento el deseo de aprender ruso, como me pasó durante los primeros días de mi estadía. Está bastante cálido, pero el sol no es enceguecedor, así que me resulta más fácil observar qué sucede alrededor de mí en las calles y considero que cada día es un regalo que se me ha concedido dos o tres veces, porque son días hermosos, porque Asja está conmigo frecuentemente y porque cada uno de estos días es un regalo que me hice a mí mismo al extender la duración planeada de mi estadía. Encima de todo, los vendedores ambulantes: un hombre con un montón de pistolas para niños colgando de sus hombros, disparando una de ellas a cada rato, el disparo haciendo eco por la calle, a través del aire limpio. También muchos vendedores ambulantes vendiendo canastas de todo tipo, canastas de colores que parecen como los que puedes comprar en cualquier lugar de Capri, con dos manijas, con diseños geométricos estrictos, motivos de cuatro colores enmarcados en sus cuadrados. También vi un hombre con una maleta grande de mimbre con hebras de paja verde y rojas que se entrelazan, pero no era un vendedor ambulante Esta mañana intenté, sin éxito, acelerar el asunto de mi baúl en la aduana. Ya que no llevaba mi pasaporte (había sido consignado para obtener mi visa de salida), acordamos aceptar el baúl pero no autorizarlo. No pude arreglar nada en toda la mañana, almorcé en un restaurante pequeño en un sótano y me fui a ver a Reich al mediodía, le llevé algunas manzanas que Asja había pedido. No vi a Asja en todo el día, pero tuve dos largas conversaciones telefónicas con ella al mediodía y a la noche. Pasé la noche trabajando en mi réplica del ensayo de Schmitz sobre Potemkin[161].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker