Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I Que ningún palco de gala esté tan fuera del alcance de un bolsillo como el billete de entrada a la libre naturaleza de Dios, que incluso ésta, de la que sin embargo aprendimos que se otorga de buen grado a los vagabundos y mendigos, a los bribones y haraganes, guarde su rostro más consolador, más callado y más puro para los ricos, cuando se adentra a través de ventanas altas y grandes en sus sombrías, frescas salas, ésta es la verdad implacable que enseña la «villa» italiana al que por primera vez atraviesa sus puertas para lanzar una mirada sobre el mar y las montañas, pálidas ante lo que ha visto del otro lado, igual que un pequeño cliché Kodak ante la obra de un Leonardo. Sí, el paisaje cuelga para los ricos de un marco de ventana, y sólo para ellos lo ha firmado la mano magistral de Dios.