Discursos interrumpidos I
Discursos interrumpidos I Eduard Fuchs se formó en esta época y de ella proceden rasgos decisivos de su obra. Digámoslo con una fórmula: participa de la problemática que resulta inseparable de la historia de la cultura. Esa problemática remite al texto de Engels citado. Se podrÃa creer que tenemos en él un locus classicus que define al materialismo histórico como historia de la cultura. ¿No será éste el verdadero sentido de este pasaje? ¿No tendrá el estudio de las disciplinas particulares, privadas ya de su apariencia cerrada, que confluir en la historia de la cultura como inventario de lo que la humanidad se ha asegurado hasta hoy? En realidad, el que asà pregunte pondrá en el lugar de las muchas y problemáticas unidades que abarca la historia del espÃritu (como historia de la literatura y del arte, del derecho y de la religión), una unidad nueva y más problemática. El relieve con que la historia de la cultura presenta sus contenidos es meramente aparente para el materialista histórico y se funda, a su entender, en una falsa consciencia[48]. Está frente a él en actitud reservada. La sola inspección de lo que ya ha sido justificarÃa esas reservas: todo lo que abarca en el arte y en la ciencia tiene una procedencia que no podrá considerar sin horror. Debe su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que lo han creado, sino en mayor o menor grado a la prestación anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento cultural sin que lo sea al mismo tiempo de la barbarie. Ninguna historia de la cultura ha dado cuenta de este estado fundamental de cosas y tampoco tiene perspectivas fáciles para poder hacerlo.
