Cartas de amor
Cartas de amor SEÑORA:
No me quejo solamente del mal que vuestros ojos han tenido la bondad de hacerme, sino de otro más cruel: el sufrimiento de vuestra ausencia. Cuando me despedí de vos, me dejasteis en el corazón a una insolente que, pretextando ser vuestra idea, se jacta de tener sobre mí potestad de vida y muerte; todavía acrecienta tiránicamente su imperio y llega a ser tan excesivamente cruel que desgarra las heridas que vos habíais cerrado y abre otras nuevas en las viejas, consciente de que no pueden cerrarse.
